la importancia y las marcas sexuales de la
adolescencia
Ocho claves sobre la sexualidad en adolescentes
Información y líneas eróticas
Si tus hijos no disponen de la suficiente información acudirán
a sus amigos, la tele, Internet, revistas e incluso líneas
eróticas. Habla con ellos y cuéntales todo lo que necesiten,
piensa que un mensaje equivocado a esa edad puede hacerles
tener una imagen distorsionada de la sexualidad. Es importante
que sepan relacionar el sexo con el cariño y el respeto.
Primera visita al ginecólogo
¿Recuerdas lo embarazosa que fue para ti la primera visita?
Explica a tu hija cómo es la consulta de un ginecólogo y cómo
se hace un reconocimiento y dile que no duele. Ayúdala a
relajarse y respeta su decisión si quiere entrar sola. Anímala
a que pregunte todo lo que le preocupe o no sepa y responda
con sinceridad a las preguntas que le hagan. Es muy importante
que, desde el primer período, se haga reconocimientos
periódicos aunque no mantenga relaciones sexuales.
Los chicos también tienen que revisarse
Los chavales también deben someterse a exámenes periódicos
(por lo menos cada tres años) para vigilar sus órganos
sexuales, sobre todo si hay problemas de fimosis. Dile a tu
hijo que esté tranquilo, lo normal es que le hagan un chequeo
general y le hagan preguntas sobre sus hábitos de vida.
Convéncele de que diga la verdad aunque le dé corte; si
quiere, deja que entre solo y dile que le pregunte al médico
todo lo que quiera saber. Si hay antecedentes de cáncer de
próstata en la familia u otro tipo de problemas le harán un
examen genital, rectal o pruebas de colesterol y diabetes.
Masturbación
Forma parte de la sexualidad y es algo normal entre los
jóvenes, que encuentran en ella el mejor modo de conocer su
propio cuerpo. La masturbación no provoca enfermedades ni acné
ni es amoral. Evita decirle cosas semejantes a tu hijo, le
confundirás y harás sentir mal. Sólo sería peligrosa si se
convirtiese en algo compulsivo, se hiciera públicamente o
sustituyese a las relaciones sexuales en pareja. Las creencias
religiosas o culturales pueden ponerla en entredicho, pero se
trata de un acto natural y normal a lo largo de la vida de
cualquier persona.
Embarazos y enfermedades
Es normal que a tus hijos les cueste compartir sus secretos, y
más los referentes a la sexualidad. Sin presionarles, debes
informarles. Es fundamental que sepan que las relaciones
sexuales conllevan un riesgo de embarazo y de contagio de
enfermedades sexuales. Háblales de los medios anticonceptivos,
sobre todo el condón, y aclárales los peligros que tiene
realizar la famosa “marcha atrás”. Si ves un preservativo en
su mesilla, no le regañes, alégrate de que tome precauciones.
Háblales del SIDA
Muchos adultos que padecen esta enfermedad se contagiaron en
la adolescencia (el periodo de latencia del SIDa es de 10
años). Aunque tus creencias o valores culturales no aprueben
las relaciones prematrimoniales, no eludas el tema, más vale
prevenir que curar. Infórmales de que si mantienen relaciones,
el preservativo es un medio eficaz para prevenir esta mortal
enfermedad. No te olvides de que los adolescentes se sienten
invencibles y están en edad de cometer locuras y buscar el
riesgo.
Diferencia entre ligar y acosar
La línea que separa el juego amoroso o sexual del acoso, la
agresión o la falta de respeto es a veces muy delgada. En la
adolescencia los chicos suelen excederse en sus comentarios o
juegos con las chicas. Si tu hija se siente molesta ante el
comportamiento de algún compañero o amigo, habla con él, con
sus padres o con el colegio. Explica a tus hijos que no deben
nunca permitir el acoso verbal o físico, que la sexualidad e
siempre cosa de dos. A los chicos, enséñales desde pequeños a
respetar a las mujeres, no dejes que hablen despectivamente de
ellas. Di a tus hijos que no hagan nunca nada que no quieran
sólo por satisfacer o gustar a otra persona.
El momento de la verdad
Tus hijos han abandonado sus juguetes, se encierran en la
habitación con sus amigos para hablar de chicos o chicas,
empiezan a arreglarse y a salir... Aunque te incomode, tienes
que hablar con ellos sobre sexo. Coge el toro por los cuernos,
cuanto antes mejor. Una máxima: evita los rodeos, las
divagaciones y los tópicos, puede que tus hijos sepan muchas
más cosas de las que imaginas y pueden “reírse” de ti. Tampoco
te limites a dar una charla sobre el tema, intenta hablar con
ellos frecuentemente y desde niños. Piensa que a esa edad, más
que el sexo, les importen otras cosas: el primer beso, una
cita, temores, inseguridad... Sé honrado y claro cuando hables
el tema, interésate por su vida y sus amigos y trata de
potencia sus aficiones para reforzarle la autoestima. Si no
dispones de información suficiente, puedes comprarle a algún
libro sobre sexualidad y adolescentes.